Las mamás no queremos flores solamente

Published by Lianet Cylwik Lopez on

Mañana muchas mamás van a recibir flores, desayunos especiales y fotos bonitas en familia.
Y sí… todo eso importa.

Porque después de tener hijos, una aprende a valorar muchísimo más los pequeños detalles.

Un dibujo hecho con manos chiquitas.
Un abrazo inesperado.
Un “mamá, mira”.
Un beso lleno de baba antes de dormir.

Hay cosas que antes parecían simples… y después de ser mamá se vuelven gigantes.


Las mamás también queremos sentirnos cuidadas

Pero creo que también hay algo que muchas sentimos y casi nunca decimos.

Las mamás no queremos flores solamente.

Queremos sentirnos cuidadas también.

Porque cuando una se convierte en mamá, algo cambia para siempre.

Tu mente nunca descansa completamente.

Aunque estés sentada.
Aunque estés viendo televisión.
Aunque te acuestes por fin en la noche.

Siempre hay algo en tu cabeza.

Si comieron bien.
Si durmieron suficiente.
Si mañana falta algo para la escuela.
Si esa tos será normal.
Si tienen frío.
Si están felices.
Si les estás dando suficiente amor.

Y lo hacemos porque amamos profundamente a nuestros hijos.

Pero amar tanto también cansa.


Lo que muchas mamás realmente queremos

Creo que muchas veces las mamás no queremos cosas enormes.

Queremos cosas pequeñas… pero que significan muchísimo.

Queremos desayunar tranquilas sin levantarnos veinte veces.

Comer la comida caliente.

Poder terminar un café antes de que se enfríe.

Dormir una noche sin estar alerta por cualquier ruido.

Bañarnos sin escuchar “mamáaaa” detrás de la puerta.

Sentarnos un rato sin sentir culpa.

Que alguien vea todo lo que hacemos sin que tengamos que explicarlo.

Que no tengamos que pensar qué falta en la casa.

Que alguien más recuerde las vacunas, la ropa que ya no sirve, la cita médica o qué se acabó en la cocina.

Porque muchas veces el cansancio de una mamá no viene solamente de hacer cosas.

Viene de pensar en todo… todo el tiempo.


También queremos seguir sintiéndonos mujeres

Y creo que hay algo más que muchas mamás sienten y pocas veces dicen.

A veces también queremos volver a sentirnos nosotras.

No solamente “mamá”.

Sino mujer.

Poder arreglarnos tranquilas un día.

Sentirnos bonitas.

Ver una película.

Salir a comer sin estar apuradas.

Dormir abrazadas a nuestra pareja.

Tener conversaciones que no sean solo sobre pañales, horarios o qué falta comprar.

Porque aunque amemos profundamente a nuestros hijos, también seguimos siendo personas fuera de la maternidad.

Y sentir apoyo en eso… cambia muchísimo cómo vivimos esta etapa.


El cansancio invisible de muchas mamás

Hay días donde una termina agotada sin siquiera entender bien por qué.

Porque no es solo el cansancio físico.

Es el cansancio de estar pendiente de todo.

De pensar por todos.

De sostener tantas cosas al mismo tiempo mientras el mundo sigue esperando que sonrías y funcione todo normal.

Y aun así… la maternidad tiene algo mágico.

Porque después de uno de esos días pesados, llega un abrazo pequeño y se te acomoda el corazón otra vez.

Llega una risita.

Un “te amo mamá”.

Un niño dormido sobre tu pecho.

Y de alguna forma todo vuelve a sentirse bonito.


Lo que muchas veces realmente necesitamos

Por eso creo que muchas veces el verdadero regalo para una mamá no es algo costoso.

Es sentirse acompañada.

Sentirse vista.

Sentir que alguien también piensa en ella.

Que alguien le diga:

“Hoy descansa tú, yo me encargo.”

Porque las mamás cuidan tanto… que muchas veces se olvidan de cómo se siente que alguien las cuide también.


Mi día perfecto como mamá

Y si me preguntas cómo sería MI día perfecto como mamá…

La verdad, no necesito algo lujoso.


Una mañana tranquila

Me imagino despertando tranquila, todavía acostada, mientras mi esposo se encarga de los niños en la mañana.

Poder quedarme unos minutos más en la cama, sin levantarme corriendo desde que abro los ojos.

Un desayuno rico ahí mismo, en calma, sin apuro.

De esos desayunos que una realmente disfruta porque no tiene que levantarse veinte veces mientras come.


Sentirme pensada también

Después abrir ese regalo que seguramente me va a encantar, porque en eso mi esposo nunca falla 💛

Y honestamente, creo que sentirse amada también está en esos detalles donde alguien demuestra que te conoce de verdad.


Disfrutar sin organizar todo

Y algo que me haría feliz de verdad… sería no tener que organizar nada.

Que llegue la tarde y simplemente todo fluya.

Celebrar en casa, tranquilos, comiendo rico, pasando tiempo juntos… pero sin que yo tenga que preparar, pensar o resolver nada.

Solo disfrutar.

Solo sentarme con ellos.

Solo vivir el momento sin estar pendiente de todo como normalmente pasa.


Un ratito solo para mí

También me encantaría poder bañarme tranquila por un buen rato.

Sin escuchar “mamáaaa”.

Sin nadie llorando detrás de la puerta.

Sin sentir que tengo que salir rápido.

Solo tener ese ratito para mí.

Porque desde que eres mamá, hasta las cosas más pequeñas empiezan a sentirse especiales cuando puedes hacerlas tranquila.


Y terminar el día en paz

Y ya en la noche, después de acostar a los niños, poner una película tranquila y verla abrazada, relajada, sintiendo esa paz rica que dejan los días simples pero bonitos.

Sin correr.

Sin horarios.

Sin pensar en todo lo pendiente por hacer.


Porque después de ser mamá, una descubre que la felicidad muchas veces no está en las cosas grandes.

Está en sentirse querida.

Acompañada.

Pensada.

Y también cuidada un poquito de vuelta ✨


0 Comments

Deja un comentario

Avatar placeholder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *